Entre los angloparlantes se ha popularizado un adjetivo para denominar a un cierto de tipo de personas: «wokeness». La traducción más literal sería: la cualidad de estar despierto. Se le denomina a una persona la palabra «woke» (despierto) cuando esta demuestra que entiende sus propias creencias, que puede autocriticar sus acciones, y que no se deja convencer por retóricas fantasiosas.
A raíz del continuo intento de crear una sociedad hegemónica consumista por parte de las grandes corporaciones, y el creciente número de nuevas tecnologías capaces de almacenar y monitorear la información de la sociedad civil, se han creado ideologías, ídolos y figuras divinas que buscan formar una comunidad uniforme que desarrolle riqueza y poder ha ser consumido por el titiritero.
Ideologías y creencias como «El Sueño Americano», «el cambio climático fue inventado por los chinos», «la homosexualidad no es natural» o «vivimos en una meritocracia»; tienen en común que cada una de ellas es apoyada y difundida por alguna entidad o institución que toma beneficio a raíz de que un mayor número de personas crean estas ideas.
Las corporaciones, que obtienen su remuneración a partir del consumo de la gente ordinaria, difunden la idea del «Sueño Americano», el cual establece que cualquier persona puede llegar a tener grandes cantidades de dinero y subir su estatus social. Casualmente su publicidad sugiere que sus productos serán aquellos que acercarán más al individuo a ese «Sueño Americano».
El líder actual de los Estados Unidos, Donald Trump, ha popularizado la idea de que el cambio climático es un invento de China. Argumenta que es así porque de esa manera China haría que otros países invirtieran en cambiar su producción de energía, lo que los atrasaría en materia de producción, y de esa manera podría dominar el mercado ya que produciría mucho más que los demás.
La Iglesia católica fundamenta que bajo las enseñanzas de Jesucristo, la homosexualidad no es algo natural. Y bajo esa premisa, grupos conservadores la utilizan para perseguir metas políticas y reunir votos.
La idea de que nuestro sistema de clases se rige solo por el esfuerzo individual y que es a través de este que uno avanza en las estratificaciones sociales, es impulsada por las clases altas y el entretenimiento para las masas.
Cada una de estas ideas ha sido rechazada por la academia, múltiples artistas e intelectuales. Se ha comprobado que aproximadamente solo el 2% de la gente que nació en pobreza saldrá de la misma; que los glaciares se están descongelando y que millones mueren al año por concentración de gases de efecto invernadero en el aire; que la homosexualidad no es una elección; y que la suerte influye muchísimo en el transcurso de la vida para «acercarse» al éxito.
Las corporaciones promueven el sueño americano para apelar a la creciente depresión laboral en EEUU. Trump promueve el «invento de China» para impulsar su agenda política. Los grupos conservadores consiguen votos con sus discursos. Y las clases sociales más altas justifican su «viejo dinero» como merecido de arduo esfuerzo. No obstante, una persona «woke» entiende estos conceptos. Tal vez no necesariamente esos conceptos, pero es capaz de que a la hora de la cuestión, sea crítica.
Ante la creciente cantidad de personas en el mundo, y el alza del consumismo, es crucial que cada vez haya más «wokeness». Eso o terminaremos siendo una sociedad uniforme.
– Bernardo LM