La Guardia Nacional ¿militarización?

El miércoles 16 de Enero del 2019 se aprobó en lo general la reforma constitucional que involucra a la Guardia Nacional. Desde que fue anunciada ha sido tema de controversia, por válidas razones. Esta pone en la mesa que se produzca un cuerpo de seguridad sin precedentes constitucionales, compuesto por la Policía Militar, la Marina y la Policía Federal. El objetivo es que tomen la responsabilidad de la seguridad pública a nivel federal y con alta jurisdicción.

El debate en el congreso sobre la reforma inició en Diciembre de 2018, y dada la oposición firme de un número de congresistas se acordó que en Enero de 2019 se escucharan a grupos de derechos humanos y se continuara el debate público. Entre las principales opositoras se encuentran la diputada por el PAN, Martha Tagle, y la diputada por Morena, Tatiana Clouthier. 

Una vez retomado el debate, la administración federal anunció que la propuesta de la Guardia Nacional había cambiado, ahora tendría un mando civil administrativo y un mando militar en la operación. También se eliminó un artículo que establecía la posibilidad de intervención de la Guardia Nacional en policías municipales y estatales. Unos días después, Morena obtuvo la mayoría calificada para aprobar la reforma con los votos del PRI y el Partido Verde. Cabe señalar que Tatiana Clouthier, opositora de Morena, se abstuvo de votar.

Ante semejante “alianza” entre el PRI y Morena, no tardó mucho que las redes sociales explotaran. Por más de un día entero este evento fue el suceso principal de las tendencias de Twitter. Entidades como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) dieron su pulgar abajo a la aprobación, ya que aún consideran que, inclusive con el mando civil, existe un potencial peligro para la población mexicana.  

Algunos de los argumentos en contra son: 

  • Al ser la naturaleza de la defensa nacional muy diferente a la de la seguridad pública, los militares no están correctamente entrenados para seguir protocolos y llevar a cabo investigaciones policiales. Esto podría resultar en abusos por parte de los militares. 
  • Tener un cuerpo de seguridad pública con tanto control y fuerza conviviendo con la población civil podría resultar en intentar empezar a controlar aspectos de la vida pública y pequeñas libertades de las y los ciudadanos, lo que es un precedente para un gobierno autoritario. 
  • El uso de fuerza para combatir el crimen organizado podría resultar contraproducente, ya que existe la posibilidad de que si no es efectivo, una guerra interna podría estallar. 

Algunos argumentos a favor: 

  • Al ser una organización bien estructurada y federal, el intercambio de información y la coordinación podrían resultar certeros en el combate al narco y el crimen organizado. 
  • La estrategia de seguridad nacional no solo está compuesta por la Guardia Nacional, solo es una propuesta de ocho. Esto hace que la estrategia sea variada y no esté enfocada solo en el combate físico. 
  • El combate al huachicoleo crea un precedente de confianza alto en esta administración. Este se redujo en un 96% y la pequeña crisis de escasez ya está terminando. 

La Guardia Nacional no es una completa militarización, dado que el mando administrativo sería civil, y que este cuerpo de seguridad tendría un entrenamiento y cpacitación diferente al militar. No obstante no se puede omitir ver como aumenta la fuerza con la que el gobierno intenta eliminar la inseguridad. Es nuestra responsabilidad como sociedad civil, organizarnos y siempre demandar justicia y eficacia. Esto si queremos que México tenga éxito en la peor crisis social presente, la seguridad pública.

  • Bernardo LM

Bibliografía

Un comentario en “La Guardia Nacional ¿militarización?

  1. Una militarización siempre resulta peligrosa, aunque sea controlada por civiles. Yo creo que no debe verse esta situación solo desde la perspectiva del fracaso de Calderón y su guerra contra el crimen organizado, aunque es un serio antecedente. Hay una historia mucho más amplia de la relación gobierno mexicano y ejército que debe ser analizada, hasta ahora nos guste o no, esa relación nos preservó de dictaduras militares, aun cuando estuvo tan latente esa tendencia en América Latina. Me da temor la falta de reflexión en la toma de decisiones y los cambios constantes en la forma de hacer las cosas. Queremos un cambio y creo que los mexicanos lo manifestaron en las elecciones, pero no queremos gobiernos militares ni situaciones de riesgo para la población.

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