Parece ser que los cambios estructurales en la sociedad solo pueden ser realizados por líderes que muevan grandes cantidades de gente, pero tanto la historia como las ciencias de la complejidad estarían en desacuerdo, el mejor cambio estructural en una sociedad surge a partir de un cambio de contexto y es independiente de liderazgo. Le llamo “Desarrollo Orgánico”.
Cuando se habla de desarrollo orgánico, se refiere a un crecimiento que surge de la misma entidad a ser desarrollada y no de influencia externa. Un ecosistema natural se desarrolla de forma orgánica, no conscientemente ni con liderazgo, son las interacciones entre las entidades del ecosistema que solas crean un verdadero progreso colectivo. Nuestras sociedades y economías no funcionan completamente de esa manera, principalmente porque no hemos encontrado una manera en la que soltando las riendas de la gente, esta encuentre estabilidad por sí misma. No obstante, esas riendas no pueden detener el Desarrollo Orgánico, ninguna forma de poder utilizado por la humanidad puede (exceptuando el potencial de obliteración total de las armas de destrucción masiva). El progreso social humano ha sido una combinación entre el desarrollo dirigido y el orgánico. Nunca utilizando el orgánico de forma consciente o voluntaria, pero este siempre presente. La naturaleza de nuestra sociedad nos impide depender en su totalidad del desarrollo orgánico, esto debido a que el contexto y las interacciones no concluirían en una auto regulación humana con terminación en una sociedad justa, sino nos dirigirían hacia un mundo lleno de dinámicas de poder y salvaje (como el mundo natural). La esencia de nuestra existencia nos obliga a crear un sistema de desarrollo dirigido, el cual a su vez crea dinámicas orgánicas. Veamos algunos ejemplos: las micro interacciones entre los individuos en la sociedad son producto de normas y un conocimiento social arraigado, así como de instintos y emociones; esa interacción es orgánica, al igual que su resultado. Son independientes de influencia externa directa. No obstante, las administraciones gubernamentales, en todos los niveles, mantienen el orden público y mejoran nuestras condiciones de vida al crear normas e imponerlas. Estas son ejemplo de desarrollo dirigido. Cuando observamos a nuestra comunidad podemos ver que hemos fusionado ambos conceptos sin saberlo (o sin darle reconocimiento al orgánico). Cuando se construye una carretera que comunica dos ciudades se hace a partir de ideas concebidas por seres humanos, por lo tanto es un desarrollo dirigido, pero se crean para funcionar como incentivo para promover la comunicación de los ciudadanos entre ambas ciudades, los ciudadanos utilizando la carretera para sus propios fines económicos y sociales es un desarrollo orgánico. Nuestra sociedad ha buscado combinar ambos desarrollos. Un cambio de contexto, sea dirigido o no lo sea, siempre terminará en un nuevo cambio estructural orgánico. El mejor ejemplo para esto es la tecnología humana. Cuando apareció la imprenta, por ejemplo, surgieron movimientos incontables de manera orgánica, y estos a su vez crearon voluntad política para dirigir cambios contextuales que a su vez cambiaron a la gente de manera orgánica.
Ante el pasado párrafo se puede apreciar una bella complementación entre el desarrollo orgánico y el dirigido. Sin embargo, mucha gente tiende a visualizar cambios sociales solo a partir de liderazgo, y esta idea es errónea, ya que la gente nunca responderá o cambiará su comportamiento a la completa satisfacción de un o una líder, la gente responderá a sus propios principios, axiomas sociales, y capacidades físicas. Para cambiar la sociedad se tiene que crear un contexto que al mismo tiempo que promueva metas comunes, fomente el beneficio del individuo; de esta manera la gente tomará provecho de la oportunidad dada y creará interacciones orgánicas que reflejen el cambio social estructural. Así el mundo cambia y cambiará.
– Bernardo LM
Créditos de imagen: The Bartlett Book 2014