¿Qué es el Poder?

Utilizando la definición de un diccionario, el poder es «la capacidad de una entidad para hacer que otra entidad haga algo que de otra manera no haría». Y a primera instancia parece que es fácil entender lo que es el poder, no obstante, he descubierto que a la gente le cuesta entender la forma pura del poder, y tiende a confundirla con una forma derivada (esto no fue comprobado a través de una investigación rigurosa, pero a través de conocimiento empírico). La forma pura del poder es la fuerza física.

Constantemente en nuestras vidas utilizamos el lenguaje para buscar influenciar el comportamiento de los demás. Sin embargo, cuando nos encontramos con una voluntad externa que se presenta como una barrera, hace falta más que nuestro mero mensaje para influenciar el comportamiento ajeno.

La voluntad de una entidad puede elegir no verse influenciada por ningún estímulo. Por lo que el dinero, el estatus, la fama, las ideas, o la emoción, no son suficientes para influenciar una voluntad de hierro. Solo la fuerza física puede vencer siempre a una voluntad de hierro, o incluso, a un imperio.

Cabe resaltar que no estoy diciendo que la fuerza física es la mejor herramienta para destituir un imperio. Solo menciono que esa es una manera que asegura el triunfo.

A lo largo de la historia han sido las masas las entidades con más poder. No siempre bien dirigido o consciente, pero siempre disponible. Las sociedades organizadas lograban vencer ejércitos y destituir gobiernos. No obstante, la humanidad ha entrado en un nuevo territorio. La masa más grande no puede vencer al ejército más grande. La fuerza física a disponibilidad del estado aumenta año con año debido al constante progreso tecnológico, y la fuerza física a disponibilidad de la sociedad aumenta, pero para nada a una constante parecida a la del estado. Pero algo curioso sucede, la fuerza física de la sociedad sigue teniendo el poder, solo que de una manera más latente e implícita. La fuerza física humana continúa siendo un factor de producción crucial en la economía. Lo que nos lleva a otro tema: la automatización.

A medida que pasa el tiempo, más máquinas son capaces de hacer trabajos que antes solo los humanos podían hacer, y de una manera más eficiente y con menos costos. Todos los trabajos automatizables (todos aquellos que no requieran de un proceso cognitivo profundo) serán reemplazados por las máquinas. Incluso aquellos que requieren de un proceso cognitivo simple (ya que la inteligencia artificial aumenta igual). El resultado social de este cambio es impredecible, pero yo tengo dos inferencias.

Una vez que la automatización pueda manejar todo el proceso de producción, no será necesario emplear humanos. Debido a lo anterior, los mismos no serán necesarios para desarrollar aquello que consumen las cúpulas del poder. Por lo que la pequeña minoría que controla la economía no tendrá que continuar produciendo para vender al mundo, pero podrá producir para sí misma. Lo que llevará a la completa desestabilización social.

Mi segunda inferencia es la siguiente: al tener las personas la capacidad de crear máquinas que hagan todo el trabajo automatizables, los humanos y humanas podrán dedicarse a aquello digno del ser consciente y razonable, todo aquello que requiera un profundo nivel cognitivo. Todos tendrán que ser o artistas o emprendedores o maestros o filósofos, o cualquier profesión que aproveche el potencial humano por la razón.

No obstante, en cualquier escenario, será difícil que los humanos sigamos teniendo el poder en las masas. Pongamos nuestras esperanzas, visiones y trabajos en que así continúe siendo, quién sabe qué sucederá si así no lo es.

– Bernardo LM

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